Software para peluquerías, barberías, centros de estética, estudios de tatuaje, gimnasios y entrenadores personales: citas, bonos, cuotas mensuales y fidelización.
Agenda por profesional, con recordatorio automático para evitar ausencias.
Sesiones consumidas y cuotas mensuales controladas sin llevar la cuenta a mano.
Histórico de servicios y avisos: la recurrencia es el negocio.
Peluquerías, barberías, centros de estética, estudios de tatuaje, gimnasios y entrenadores personales viven de lo mismo: una agenda llena y clientes que vuelven. La diferencia entre un negocio que va bien y otro que sobrevive casi nunca está en el precio: está en la ocupación y en la frecuencia de visita.
Un sillón vacío a las once de la mañana es margen que se evapora. Saber tu porcentaje de ocupación por franja y por profesional te dice dónde poner una promoción y a qué hora conviene meter a los clientes de servicios largos. Sin ese dato se trabaja por sensación.
| Negocio | Modelo de ingreso | Lo que hay que controlar |
|---|---|---|
| Peluquería / barbería | Servicio por cita, alta frecuencia | Ocupación por profesional y frecuencia de vuelta del cliente |
| Centro de estética | Bonos de sesiones y tratamientos | Sesiones consumidas y caducidad de bonos |
| Estudio de tatuaje | Presupuesto por pieza con señal | Señales cobradas y agenda de sesiones largas |
| Gimnasio | Cuota mensual recurrente | Altas, bajas y recibos devueltos |
| Entrenador personal | Bonos o cuota, muchas veces a domicilio | Sesiones pendientes y cobro por adelantado |
Un bono de diez sesiones es tesorería por adelantado y, a la vez, una deuda de servicio. Llevar la cuenta en una libreta genera discusiones ("me quedaban tres, no dos") y hace imposible saber cuánto servicio tienes comprometido. Registrar cada consumo al momento resuelve las dos cosas.
En gimnasios, la fuga silenciosa son los recibos devueltos que nadie reclama: el socio sigue entrando y el mes no se cobra. Un control de cobros pendientes por cliente convierte esa pérdida invisible en una gestión de dos minutos.
Por encima de las particularidades de cada actividad, los tres agujeros que más dinero cuestan son siempre los mismos: presupuestos que no se persiguen, facturas que se emiten tarde y cobros que nadie reclama. Un negocio con eso resuelto factura antes y cobra más rápido, y eso pesa más que cualquier función de nicho.
Libélula cubre esa base para cualquier sector: presupuestos que se convierten en factura con un clic, facturación conforme a VeriFactu, control de cobros pendientes y el IVA del trimestre calculado solo. Puedes probarlo gratis y ver si encaja con tu forma de trabajar antes de cambiar nada.
El negocio de una peluquería se sostiene sobre tres cosas que un buen programa debe dominar: la agenda (por sillón y profesional, con huecos reales), el cobro rápido con ticket legal — desde 2026, factura simplificada VeriFactu, que las cajas registradoras clásicas no emiten — y la ficha de clienta: qué se hizo, qué productos usa, cuándo tocaría volver. Con esa ficha, un recordatorio a tiempo llena la agenda de la semana floja. Libélula une las tres piezas con el TPV táctil y el CRM, gratis para empezar.
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