Chat empresarial en tiempo real sin pagar por usuario. Libélula incluye chat + foro + gestión de proyectos + fichaje.
Mensajería instantánea con WebSockets, conversaciones privadas y grupos por departamento. Sin límite de historial de mensajes como en el plan gratis de Slack.
Slack no tiene foros. Libélula incluye un foro corporativo para debates, anuncios y documentación de decisiones que necesitan persistir más allá del chat.
Slack solo ofrece chat. Libélula integra la comunicación con gestión de proyectos, control horario, facturación y portal de clientes en una sola plataforma.
Slack es la herramienta de comunicación empresarial más conocida del mundo. Pero tiene problemas que muchas PYMEs conocen bien: el plan gratuito limita el historial a 90 días, los planes de pago empiezan en 7,25€/usuario/mes y, sobre todo, Slack solo es un chat — no gestiona proyectos, no ficha horas ni genera facturas.
Para una empresa española de 15 personas, Slack Pro cuesta 108€/mes solo por la comunicación interna. A eso hay que sumarle Trello para proyectos, Clockify para fichaje y Holded para facturación. El coste total puede superar los 300€/mes.
El chat empresarial de Libélula ofrece mensajería instantánea con WebSockets (la misma tecnología que Slack), conversaciones privadas, grupos por departamento y un sistema de notificaciones push integrado.
Pero la diferencia clave es que el chat está conectado con todo lo demás: puedes discutir un proyecto y ver su tablero Kanban, recibir notificaciones de tareas asignadas directamente en el chat, y coordinar el trabajo de tu equipo sin salir de la plataforma.
Además, Libélula incluye un foro corporativo — algo que Slack no ofrece. El foro es ideal para anuncios de empresa, debates sobre decisiones estratégicas y documentación que necesita ser accesible a largo plazo (no perdida en un hilo de chat).
Un equipo de 10 personas con Slack Pro (7,25€/usuario) + Trello Premium (10$/usuario) + Clockify (5€/usuario) paga 222€/mes. Con Libélula plan Equipo paga 25€/mes total y tiene chat, proyectos, fichaje, facturación y portal de clientes incluidos.
La comunicación interna de tu empresa no debería ser una herramienta aislada. Debería estar integrada con tus proyectos, tu equipo y tu control horario.
Slack redefinió el chat de trabajo, pero su modelo tiene dos aristas para empresas pequeñas. La primera, el precio por usuario y mes: para 15 personas, cientos de euros al año solo por hablar. La segunda, el plan gratuito con historial de 90 días: la decisión que tomasteis en marzo desaparece en junio. El conocimiento del equipo queda secuestrado detrás de un muro de pago que crece con cada contratación.
El problema estructural de Slack no es el precio: es que la conversación vive aislada. Se habla del proyecto en Slack, el proyecto está en otra herramienta, el cliente en otra y las horas en otra. Cada mensaje importante hay que "traducirlo" a tareas en otro sitio. En Libélula, el chat convive con los proyectos, los clientes y el fichaje: lo hablado y lo hecho están en la misma plataforma. Y para lo que no debe perderse en el scroll (anuncios, procesos, decisiones), el foro interno hace de memoria de la empresa — la función que en Slack acaba sepultada.
Sacar el trabajo de WhatsApp y darle horario es también una cuestión legal: el derecho a la desconexión digital (art. 88 LOPDGDD) obliga a la empresa a garantizar que fuera de la jornada no hay obligación de atender mensajes. Un chat de empresa con el trabajo dentro (y el fichaje al lado, marcando cuándo empieza y acaba la jornada) hace esa frontera tangible: se cierra la sesión y se acabó el trabajo. Con el grupo de WhatsApp en el móvil personal, esa frontera no existe. Si vienes del ecosistema Microsoft, tenemos la comparativa equivalente en alternativa a Teams.
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