Más que tableros Kanban. Libélula ofrece todo lo de Trello más control horario, facturación, chat y portal de clientes.
Como Trello, pero con asignación avanzada, prioridades, fechas límite con notificaciones, progreso automático y dashboards ejecutivos que Trello no ofrece en su plan gratuito.
Trello necesita Power-Ups (de pago) para funciones básicas como calendarios, automatizaciones o campos personalizados. Libélula incluye todo de serie sin complementos.
Trello gestiona tareas. Libélula gestiona tu empresa completa: proyectos, equipos con jerarquías, fichaje legal, facturación, chat interno y portal de clientes.
Trello revolucionó la gestión de tareas con sus tableros Kanban simples e intuitivos. Millones de equipos lo usan para organizar el trabajo. Sin embargo, conforme tu empresa crece, Trello se queda corto: no tiene control horario, no genera facturas, no ofrece chat empresarial y su sistema de permisos es muy básico.
Por eso equipos de todo el mundo buscan alternativas que ofrezcan la misma simplicidad visual pero con las herramientas que una empresa real necesita para funcionar.
Libélula incluye tableros Kanban tan intuitivos como los de Trello, pero además ofrece:
El plan gratuito de Trello limita los Power-Ups (complementos) a 1 por tablero. Para tener calendario, automatizaciones, campos personalizados o integraciones necesitas el plan Premium a 10$/usuario/mes. Un equipo de 10 personas paga 100$/mes solo por gestionar tableros.
Libélula incluye gestión de proyectos completa con Kanban, asignaciones, prioridades y dashboards en su plan gratuito. Y además añade control horario, chat empresarial y facturación sin coste adicional.
Si buscas una alternativa a Trello que realmente se adapte a las necesidades de una PYME española, Libélula es la opción más completa y económica del mercado.
Trello popularizó el Kanban y su plan free sigue siendo generoso para uso personal. Los límites aparecen al usarlo en empresa: 10 tableros por espacio de trabajo, Power-Ups y automatizaciones limitados, sin roles ni permisos serios, y las funciones de organización (colecciones, vistas, invitados) en planes de pago por usuario. El patrón conocido: el equipo lo adopta gratis, crece, y a los meses toca pagar por cabeza o migrar.
La limitación de fondo no es el precio: es el alcance. En Trello las tarjetas no saben quién es el cliente, cuántas horas costó el trabajo ni si se facturó. Todo eso vive fuera, en otras herramientas o en ninguna. En Libélula el tablero Kanban es una pieza de un sistema: cada proyecto pertenece a un cliente, las horas se registran sobre las tareas con el control horario (que además cumple tu obligación legal de fichaje), la factura sale del mismo sitio y el cliente puede seguir su proyecto en el portal.
Si tu equipo ya piensa en tarjetas y columnas, no hay curva de aprendizaje: exporta tus tableros (Trello permite exportación por tablero), recrea los activos en Libélula con las mismas columnas, invita al equipo y sigue trabajando. El primer beneficio se nota el primer viernes: las tareas tienen cliente, responsable, fecha y horas — y la pregunta "¿esto se facturó?" tiene respuesta. Antes de decidir, puedes comparar también con Asana y ClickUp, o revisar nuestra guía de gestores de tareas gratis.
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