Crea albaranes y conviértelos en factura, con control de stock, PDF profesional y Verifactu. El programa de albaranes y facturación para pymes. Prueba gratis.
Emite albaranes de entrega y conviértelos en factura cuando toque.
El stock se descuenta con cada albarán o factura de salida.
Las facturas cumplen la normativa AEAT con huella y QR tributario.
Si entregas mercancía o servicios y luego facturas, necesitas que el albarán y la factura estén conectados. Con Libélula emites albaranes con PDF profesional, y el stock de tus productos se descuenta automáticamente en cada salida.
Cuando toca facturar, tienes facturas, rectificativas y presupuestos con registro Verifactu, unidos al cliente en su ficha. Menos duplicar datos, menos errores.
El albarán es el documento que acompaña a la mercancía o al servicio y acredita que se entregó: qué, cuánto, cuándo y quién lo recibió. No tiene efectos fiscales por sí mismo —eso es la factura— pero es la prueba de la entrega, y por eso es lo primero que se busca cuando un cliente discute lo que recibió.
Un programa de albaranes compensa cuando se cumple alguna de estas tres: entregas y facturas en momentos distintos, agrupas varias entregas en una sola factura a fin de mes, o alguien de tu equipo entrega fuera y necesita firmar en el sitio. Si facturas en el acto y sin entregas intermedias, no lo necesitas: te basta con la factura.
El error que más tiempo cuesta es tratar los tres documentos como cosas separadas y volver a teclear los conceptos en cada paso. Con un sistema encadenado, el presupuesto aceptado genera el albarán con las mismas líneas, y uno o varios albaranes generan la factura sin volver a escribir nada.
Eso quita de golpe los tres fallos clásicos: conceptos que no cuadran entre el albarán y la factura, entregas que se quedan sin facturar porque nadie llevaba la cuenta, y el cliente que reclama un precio distinto al del presupuesto.
Un albarán puede llevar precios o no. Sin valorar se usa cuando quien recibe la mercancía no debe ver los importes —almacén, obra, un tercero—. Valorado sirve para que el cliente confirme el importe en el momento de la entrega y no haya sorpresas al facturar. Conviene poder elegir por cliente, porque las dos situaciones conviven en casi cualquier negocio.
En Libélula el albarán vive dentro de la ficha del cliente, junto a su presupuesto, su proyecto y sus facturas, así que la trazabilidad de qué se pidió, qué se entregó y qué se cobró está en una sola pantalla.
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