Kanban vs Scrum explicado sin jerga: en qué se diferencian, ventajas de cada uno y cuál conviene a tu equipo según cómo trabajáis. Con ejemplos prácticos.
Tarjetas que avanzan por columnas, sin sprints ni ceremonias. Ideal para trabajo variable.
Ciclos de trabajo con objetivos fijos, roles y reuniones. Ideal para producto planificado.
Para la mayoría de pymes, Kanban da el 90% del valor con el 10% de la ceremonia.
Scrum organiza el trabajo en sprints: periodos fijos (típicamente 2 semanas) con un objetivo cerrado, roles definidos (Product Owner, Scrum Master) y ceremonias (planificación, daily, revisión, retrospectiva). Kanban es flujo continuo: no hay sprints ni roles obligatorios; las tareas entran, avanzan por el tablero y salen, y limitas el trabajo en curso para no saturarte. Scrum impone estructura; Kanban impone visibilidad.
Scrum es potente pero exige disciplina y roles que una empresa pequeña rara vez tiene. Kanban se adopta en un día, no requiere formación y se adapta al caos real del día a día. La recomendación práctica: empieza con Kanban, y adopta piezas de Scrum solo si tu trabajo se vuelve lo bastante planificable como para necesitarlas. Muchos equipos acaban en un híbrido ("Scrumban").
En Libélula CRM cada proyecto es un tablero Kanban con columnas personalizables, tarjetas con responsable, prioridad y fecha, y progreso automático. Si trabajas por sprints, basta con crear una columna "Sprint actual" o usar etiquetas. Y como está integrado con el control horario y la facturación, el método de trabajo conecta con la operación real. Amplía con nuestra guía de metodologías ágiles.
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